Finales
Finales
Que sepa
coser
Que sepa
bordar
Que sepa
abrir la puerta
Para ir a
jugar
Canción popular
Con cierta falsa masculinidad
y con sus conciencias universales
los hombres se disponen
a matarse en combates
por ser héroes de guerra con gloria en las
espaldas.
(Mirá cómo se trenzan
en partidos de fútbol de rutina).
Las mujercitas consienten benévolas
a ser sus enfermeras, sus esclavas,
con suma omni sapiencia de karma del destino
serán madres solteras,
la voz que no se acalla;
o señoras ridículamente hostigadas,
en un cuchicheo entre toldos
de los chiringuitos de playa.
Se casan y descasan.
Administran pobreza.
Educan al soberano.
Curan heridas con alcohol, limo y agua.
Bordan trapitos al sol para abrigarse.
Y continúan sonriendo
con plácida bonhomía
mientras dan de merendar a perros y gatos.
Hombres y mujeres
engordan lentos, sin prisa
mas sin pausa,
trepanando sus alas
con cruel incompetencia
en sendos corazones abatidos
de ganarse la vida con resaca.
Sus horas se corrompen en morderse las
uñas,
esperando al Mesías,
o al hijo, que es lo mismo.
Apuesten por Obama, por Chávez o Bin Laden,
el que gana se lleva como premio consuelo
una flor de palabra en el trasero.
(El fin de la inocencia
se acopla en sus chicharras)
Comentarios
Publicar un comentario