Dios está en todas partes, pero hay que ayudarlo No soy la única víctima de perversos mercenarios. Tampoco fui la primera. Juro que voy a conseguir Justicia a la criolla, como se hace con la mafia: A pura guapeza. Sin tribunales ni cartas documento. Voy a molestar a sus familias, a sus vecinos, a los Jueces de las Cortes, al guanaco de la esquina, al periodismo encubridor, a los gatos que andan maullando detrás de mi ventana, al ejército completo del Subcomandante Marcos, del Gauchito Gil y de difuntas Correas, fabricados oportunamente para beneplácito de tiranos absolutistas, usurpadores de la tierra de los pobres, por los sabios del protocolo, con objeto de calmar la ira de los pueblos brindando una falsa esperanza, vestida toscamente como santo de fajina. Me enfrentaré a jugadores de pelota y millonarios, -cruz y raya- a toreros del ruedo y a argentinitos cómplices que andan pululando por el país y el mundo, con cara...
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